
Muchos papás y mamás piensan que la ortodoncia empieza cuando los niños ya tienen todos los dientes definitivos… pero la realidad es que hay cosas que podemos (y debemos) ver mucho antes.
En Branz, recomendamos hacer la primera revisión de ortodoncia a partir de los 6 años.
¿Por qué tan pronto?
A esa edad ya han salido los primeros molares definitivos, y eso nos permite:
- Valorar cómo encaja la mordida (oclusión)
- Ver si hay espacio suficiente para que salgan los dientes que vienen
Y sobre todo, comprobar si hay problemas de crecimiento en los huesos (mandíbula o maxilar)
Con ayuda de una radiografía panorámica y una exploración sencilla, podemos detectar si algo no está yendo bien… y lo más importante: aprovechar la etapa de crecimiento del niño para corregirlo a tiempo.
¿Y si hay un problema más grave?
Hay casos en los que los niños presentan mordidas cruzadas, mandíbulas demasiado adelantadas o retrasadas, o falta de espacio severa.
Cuando esto se detecta a tiempo, durante la etapa de crecimiento, tenemos la oportunidad de guiar y corregir el desarrollo óseo con ortopedia, evitando problemas mayores en el futuro.
Si no se actúa en ese momento, el hueso ya no se puede modificar tan fácilmente. Y eso puede derivar, más adelante, en tratamientos más complejos:
- Extracciones de dientes permanentes
- O incluso, en algunos casos, cirugía ortognática en la edad adulta.
En Branz, cuidamos sonrisas pequeñas… con visión de futuro
Si tienes dudas sobre si tu hijo o hija necesita ortodoncia, tráelo sin compromiso.
Le haremos una revisión suave, sin presiones, y te explicaremos con palabras claras todo lo que vemos.
Una sonrisa sana empieza mucho antes de lo que imaginas.
Y en Branz, estamos para acompañaros desde el primer paso.



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