
¿Qué ocurre si no tratamos los dientes de leche?
Muchas veces escuchamos frases como:
“Si total, se le van a caer…”
”¿Para qué empastar un diente que luego se va?”
”¿No sería mejor esperar a que le salga el definitivo?”
Y en Branz lo entendemos: es normal que los padres tengan dudas.
Pero lo cierto es que los dientes de leche son muchísimo más importantes de lo que parecen, y no tratarlos a tiempo puede traer consecuencias que afecten a la sonrisa y salud del niño a largo plazo.
¿Por qué son tan importantes los dientes de leche?
Aunque son temporales, los dientes de leche cumplen funciones fundamentales:
- Ayudan a masticar y hablar correctamente
- Mantienen el espacio para los dientes definitivos
- Guían la erupción correcta del diente permanente
- Permiten que el niño coma bien, sonría con seguridad y se relacione sin molestias
¿Y si hay caries en un diente de leche?
Una caries, aunque sea en un diente temporal, puede:
- Dolor y molestias al comer o dormir
- Inflamaciones o infecciones (como flemones o abscesos)
- Afectar al diente definitivo que está debajo (sí, pueden dañarlo si la infección llega al hueso)
- Provocar pérdida prematura del diente de leche, lo que genera desajustes de espacio
- Necesitar ortodoncia más compleja en el futuro por falta de guía o apiñamiento
“¿Y si le duele pero está a punto de caerse?”
A veces se piensa que no vale la pena tratar un diente si “ya se le mueve”. Pero la realidad es que muchos dientes de leche se caen a los 10-12 años, y una infección o molestia no puede esperar tanto.
Además, un diente infectado puede alterar la salud general del niño y hacer que asocie el dentista con dolor, cuando podría haberse prevenido con una revisión a tiempo.
En Branz cuidamos sonrisas… desde el principio
Por eso recomendamos hacer la primera revisión a los 5-6 años.
Así podemos valorar:
- Si hay caries o inflamación
- Cómo está creciendo el hueso
- Si hay espacio suficiente para los dientes definitivos
Y, sobre todo, que el niño se sienta cómodo y tranquilo en el dentista
En resumen:
Los dientes de leche no son menos importantes por ser temporales.
Son la base de una sonrisa sana y bonita para toda la vida.
Si los cuidamos desde pequeños, evitamos tratamientos más largos, molestos y costosos en el futuro.
Y enseñamos a nuestros peques algo aún más importante: que cuidar de uno mismo empieza por la boca.

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